Luces para Nuestra América

El programa de alfabetización en Venezuela se denominó Misión Robinson, en honor al pseudónimo (Samuel Robinson) utilizado por el maestro de Bolívar, Simón Rodríguez, luego que fuera expulsado de Venezuela.

Simón Rodríguez no fue un maestro tradicional. De hecho era más un filósofo que enseñaba a pensar. Un revolucionario ejemplar. Luego de la muerte de su alumno y la traición al Movimiento Independentista Latinoamericano, Rodríguez, que es decir Robinson, se retiró a Valparaíso, donde no halló otra actividad que la de fabricante de velas para seguir llenando de luces a Nuestra  América.

Al conmemorarse 236 años del nacimiento de Simón Rodríguez (28 de octubre de 2005), la República Bolivariana de Venezuela, tras dos años de aplicación del método cubano para la alfabetización ‘Yo sí puedo’ fue declarada: Territorio Libre de Analfabetismo.

Cerca de millón y medio de venezolanos, que habían sido excluidos durante años del sistema educativo formal, aprendieron a leer y escribir. Hoy, podemos decir con orgullo que la tasa de analfabetismo en la República Bolivariana de Venezuela es de  0,10%, superando la meta exigida por la UNESCO del 4 % para la declaratoria de territorio libre de analfabetismo.

Gracias a la ALBA, el espíritu internacionalista va sumándose a favor de nuestros pueblos. Martí dijo: Amor con amor se paga. Este principio revolucionario se patentiza en las siguientes experiencias de alfabetización.

Las cifras históricas de marginación a la que siempre estuvieron sometidos los sectores populares señalaban a Bolivia como el país con los índices más altos de analfabetismo de América Latina y el Caribe, solamente superado por Haití.

Fue un esfuerzo titánico: las instituciones bolivianas  apoyaron la creación de comisiones en todos los niveles para llevar adelante el programa “Yo, sí puedo”. 60 mil colaboradores bolivianos como facilitadores y coordinadores del programa. Cuba aportó 30 mil televisores, 30 mil reproductores de video y 213 mil lentes para aquellas personas que tenían dificultades visuales.

Era un verdadero reto. Muchas comunidades no contaban ni siquiera con energía eléctrica. Venezuela instaló 8.350 sistemas solares para garantizar que ningún iletrado fuera excluído.

Como producto de la exitosa ejecución del programa “Yo, sí puedo”, 819.417 ciudadanos (99.5 por ciento del total nacional) fueron alfabetizados sobre un universo registrado de 824.101 en todo el país.

En diciembre del 2008, la hija predilecta del Libertador fue declarada territorio libre de analfabetismo.

En Ecuador, bajo el nombre de “Programa de educación básica para jóvenes y adultos”, el proyecto se redimensionó. Participaban profesores y alumnos del sistema educativo formal, siendo éstos últimos los que asumieron un papel protagónico.

Cerca de 190.000 alumnos de secundaria alfabetizaron, al menos, a diez personas cada uno, como parte de su formación académica, convirtiéndose en un requisito indispensable para obtener su graduado en el bachillerato. En paralelo, el Gobierno contrató a 12.000 alfabetizadores para trabajar en las áreas rurales.

El programa se dividió en cinco grupos para conseguir una mayor eficacia: Manuela Sáenz, para la población mestiza; Dolores Cacuango, dirigido a comunidades indígenas y campesinas; Voluntad, especializado en reclusos; Cordón fronterizo, para las personas que habitan en ese sector, y de Capacidades diferentes, para discapacitados.

El programa fue un éxito; en dos años se pasó de una tasa de analfabetos del 9,3% al 2,7%. En septiembre del 2009, Ecuador fue declarado zona libre de iletrados.

En  Nicaragua, durante el año1979, cuando triunfó la revolución sandinista, el 53 % de la población era analfabeta y  7% más sólo sabía escribir su nombre. Durante la primera campaña de alfabetización se logra reducir ésta tasa al 10,5%.

Sin embargo, tras la derrota electoral del FSLN en 1990, los gobiernos neoliberales de Violeta Chamorro, Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños, al privatizar la educación, incrementaron las tasas de analfabetismo hasta un 30 por ciento.

Tras sumarse al ALBA, Nicaragua emprende la campaña ‘De Martí a Fidel’, logra erradicar el analfabetismo. Durante la campaña se redujo la tasa de iletrados del 19% al 4, 73%.

Es tarea de hoy concluir la labor alfabetizadora en toda América Latina. La lucha por la paz lo exige. Una sociedad más inclusiva sólo podrá lograrse en la medida que ofrendemos educación a la población. Dar conocimiento a los pueblos significa un paso más en la Independencia de nuestro continente.  No hay libertad ni desarrollo posibles sin educación y cultura.

Bolivia es declarada territorio libre de analfabetismo

Ecuador es declarado libre de analfabetismo

Nicaragua

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