Salud, BP, los que van a morir te saludan

Visita de Obama a la zona del desatre de la BP

Salud, César, los que van a morir te saludan

Durante tres meses el mundo siguió estupefacto el derrame de petróleo en las aguas del Golfo de México.

El 20 de abril de 2010 una explosión tuvo lugar en la torre de la plataforma Deep Water Horizon, provocando un incendio. Once personas fallecieron. Siete trabajadores fueron llevados a la estación aérea naval en Nueva Orleans y desde allí fueron trasladados al hospital. Varios barcos de apoyo lanzaron agua a la torre en un infructuoso intento de extinguir las llamas.

Deepwater Horizon se hundió el 22 de abril de 2010 a una profundidad aproximada de 1.500 metros. Sus restos se encontraron en el lecho marino desplazados aproximadamente 400 metros al noroeste del lugar donde se ubicaba el pozo.

Desde ese día comenzó el derrame petrolero más grande del que se tenga registro, siendo al menos seis veces superior al del Exxon Valdez. La humanidad observó día tras día un desastre que tendrá un impacto letal en las especies que habitamos éste planeta.

El incontrolado derrame de petróleo -mezclado con una pequeña parte de metano-, provocado por la dificultad de sellar varias fugas en las tuberías del fondo marino, no se limitará al extermino de las especies marinas y aves de las zonas cercanas.

Por la ubicación de la plataforma en el golfo de México (cuyas aguas fluyen entre Estados Unidos, Cuba y el propio México) el daño puede extenderse por una zona extremadamente amplia. Las primeras afectaciones ocasionadas por el derrame se localizaron en las marismas de la desembocadura y el delta del Mississippi, con la aparición de tortugas, delfines y varias especies de aves marinas muertas.

También tuvo un primer impacto en la economía de las zonas de desastre que se erigen- fundamentalmente- del turismo y la pesca de mariscos.

Se estima que fueron vertidos en el océano casi cinco millones de barriles de petróleo, entre el 20 de abril y el 15 de julio, aunque las cifras no se conocen con precisión y, las oficiales variaban acorde a las necesidades de propaganda del gobierno de Obama.

Según se pudo conocer gracias a un  informe cuya autoría se atribuyó al Instituto de Oceanología de Rusia, los fondos marinos del Golfo de México se rompieron “más allá de la reparación” y nuestro planeta enfrentó un verdadero desastre ecológico.

Varias fuentes coincidieron al decir que el derrame de petróleo no se mostró en su totalidad y que los videos que circulaban por internet eran tan sólo una muestra parcial de la fuga.  Según expertos, la pérdida de crudo alcanzó  los dos millones de galones diarios.

Crónica de una tragedia anunciada

El derrame evidenció que BP eludió, con complicidad de autoridades estadounidenses, trámites y permisología fundamentales para garantizar que las operaciones en la Plataforma se efectuaran adecuadamente.  Con un descaro inaudito, funcionarios públicos de EEUU admitieron la escasa supervisión sobre las operaciones petroleras que se efectúan en el Golfo de México.

Los mortales veíamos cómo el derrame nos acercaba la muerte mientras, Halliburton, BP y Transocean, las tres trasnacionales involucradas en la Plataforma que estalló, se intentaban sacudir sus responsabilidades en el accidente. (Salve, César, los que vamos a morir te saludan).

Un empleado de la plataforma Deepwater Horizon, le dijo a la BBC que localizó el derrame semanas antes de que se produjera el accidente.

El inhibidor de fugas, que está diseñado para evitar derrames en caso de emergencias, falló el día del desastre.

Tyrone Benton aseguró que alertó sobre este defecto a BP y Transocean, la compañía propietaria de la plataforma.

Las compañías no repararon la avería porque esa decisión habría supuesto el cese temporal de las operaciones de extracción, causando una pérdida de US$500.000 al día, según Benton.

La información fue confirmada por el propio congreso de los Estados Unidos.

Tras hacer pública ésta información, Gobierno de Estados Unidos canceló cinco concesiones de exploración petrolera en Alaska, suspendieron las audiencias públicas para obtener concesiones para la exploración por gas y petróleo frente a las costas de Virginia y anunciaron reestructuraciones en las agencias de vigilancia de la industria.

¿Paradojas? En paralelo al anuncio, Obama decidió aprobar unas 27 nuevas perforaciones en alta mar. Sólo en el Golfo de México se otorgaron 19 dispensas ambientales para proyectos de perforación del Golfo y al menos 17 permisos de perforación, la mayoría de los cuales fueron para proyectos similares al de Deepwater Horizon, informó el New York Times.

El desastre no se limitó a la explosión de la Plataforma, ni el posterior vertido, sino que fue empeorado por la BP con el uso de sustancias disolventes de petróleo altamente contaminantes que convirtieron al crudo en una sustancia corrosiva capaz de quemar la piel de cualquier ser vivo que entrara en contacto.

Los trabajadores que limpiaron el derrame (muchos de ellos inmigrantes desempleados) muchas veces no eran provistos con la indumentaria exigida para efectuar tareas de semejante peligrosidad. La exposición al derrame de petroleo puede originar daños irreparables en el organismo. El tiempo nos dirá a cuántos seres humanos sacrificó BP por su ambición.

BP copropietaria del poder

La impunidad latente en el caso del derrame de la BP no es producto del desórden o de la casualidad. BP, la tercera petrolera más grande del mundo, también es una de las propietarias de las políticas de Washington. De hecho, durante el derrame, el debate en Washington se centró en trazar estrategias para que, luego del desastre, se reimpulsara la política energética promovida con millones de dólares en inversiones durante las campañas electorales (incluida la  Obama) y el cabildeo de algunas de las empresas más grandes del mundo.

George W. Bush dejó expirar en 2008, una legislación que restringía las concesiones de explotación de hidrocarburos costa-afuera.  No es secreto para nadie que la familia Bush sostiene íntimos negocios con las grande compañía petroleras. El ex mandatario estadounidense también fue artífice de promulgar la ley de energía en 2005, en la que se eliminó la obligatoriedad del uso de la válvula acústica, un instrumento que hubiese podido evitar el desastre de BP.

Entre los puntos de debate en la más reciente campaña presidencial se encontraba, precisamente, la ampliación de las exploraciones petroleras en las costas estadounidenses. Los republicanos cantaban al unísono: Perfora, baby, perfora.

Pero la capacidad de acción quedó en manos del demócrata que alcanzó la silla en la Casa Blanca. Pocos días antes de la explosión de la plataforma petrolera, el presidente Barack Obama, propuso reabrir las costas del este y tal vez el norte de Estados Unidos para promover una mayor explotación petrolera. Sólo 18 días antes del desastre afirmó: “resulta, por cierto, que las plataformas petroleras generalmente no causan derrame. Son muy avanzadas tecnológicamente”, al argumentar que se habían reducido las posibilidades de un desastre ambiental.

BP es benefactora de numerosos políticos.  Durante los últimos 20 años ha donado más de 3.5 millones a candidatos federales; benefició a más de 80 legisladores sólo en el ciclo electoral de 2008, incluyendo el donativo político más grande de todos a Obama, tanto durante su estancia en el Senado como al inicio de su campaña presidencial (unos 77 mil dólares), en 2008, según el Center for Responsive Politics. Entre los políticos financiados por la trasnacional destacan los nombres de John McCain y Hillary Clinton.

BP invierte millones (16 millones en 2009) en sus esfuerzos de cabildeo en Washington –está entre las 20 empresas que más dinero dedican a esto–, donde ha impulsado, junto con otras petroleras, la autorización para ampliar sus exploraciones y la explotación de recursos petroleros en aguas cada vez más profundas. Sólo en 2009, la rama de industria de energía y recursos naturales tuvo 780 cabilderos y gastó 169 millones en estas actividades.

El show de Obama pidiendo traseros para patear, las declaraciones rimbombantes de funcionarios estadounidenses, la inoperacia manifiesta en el hecho de que el país más poderoso del mundo tardó 42 días en iniciar una investigación penal sobre el caso, propaganda y convenientes omisiones demuestran que la BP obtiene recompensas por sus inversiones políticas.

A nosotros, los condenados a morir de hambre o de contaminación gracias a los principios antinatura en los que se sustenta el capitalismo, sólo nos queda cruzar los dedos para que prospere la demanda que se interpuso contra BP en Ecuador.

Larissa Costas Manaure para Patria Grande

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