Conspiración y Twitter

Ayer, como me pasa desde el 5 de marzo, a las 4:24 se me detuvo el corazón. Y volvió con su galope de combate a las 4:26. Cada tarde, siento un reimpulso por la lucha por la liberación de nuestro pueblo y la consolidación de este proceso que nos devolvió la Patria. Al recobrar el aliento, volví sobre notas pasadas que guardo en internet sobre el uso de las redes sociales como armas de batalla política que pueden derivar, incluso, en el derrocamiento de gobiernos.
Comer moco puede ser peligroso
En la década de los 80, Estados Unidos promueve la conformación de instrumentos aparentemente independientes, pero que les sirven para garantizar la expansión y sostenimiento de las políticas imperiales en el mundo. Herederos de la USAID, se inventaron parapetos como el Instituto Albert Einstein (AEI), la National Endowment for Democracy (NED), el Instituto Republicano Internacional (IRI), el Instituto Demócrata Nacional (NDI) y Freedom House.
En 1998 “aparece” el movimiento serbio OTPOR (resistencia), una corriente juvenil que fundamenta sus estrategias en los manuales de Gene Sharp y la Albert Einstein Institution. A Sharp se le atribuye el término “polítical jiu-jitsu” que consiste en derribar a tu oponente (gobiernos progresistas, socialistas o comunistas) mediante un desequilibrio con una táctica política estratégica o maniobra. Del “political jiu-jitsu” nacen las llamadas Revoluciones de Colores o Golpes Suaves.
Serbia (antes Yugoslavia), Ucrania, Georgia, Kirguistán, Irán y Moldavia han visto las Revoluciones de Colores. Benditos por recursos naturales y/o estratégicos (Gas, petróleo, gaseoductos, olioductos, bases militares, posiciones geopolíticamente destacadas) sufrieron los embates de éstos “movimientos anti-comunistas, anti-socialistas, pro-capitalistas y pro-imperialistas.
En Moldavia, la operación contra el triunfo del Partido de los Comunistas de la República en las elecciones parlamentarias de 2009, se le denominó Revolución Twitter. Según indican, una joven de 25 años llamada Natalia Morar convocó con un mensaje a actos violentos contra las infraestructuras del Estado como respuesta del fascismo a la derrota electoral.
El golpe suave en Venezuela
“Fue en el año 2003 que el Instituto Albert Einstein tocó terreno en Venezuela por primera vez. Un viaje realizado por el Coronel Robert Helvey y otro funcionario del instituto, Chris Miller, tomó lugar en abril 2003 durante 9 días en Venezuela. El objetivo de la consulta fue suministrar a miembros de la oposición venezolana la capacidad de desarrollar una estrategia basada en las técnicas de golpe suave para “restaurar la democracia” en Venezuela”
(http://ideologia-del-pueblo.blogspot.com/2011/03/otpor-y-el-golpe-dirigido-por.html)
Según la abogada e investigadora Eva Golinger, “el manual de lucha no violenta elaborado por Sharp articula unas 200 acciones y estrategias de desestabilización social, política y económica, que incluyen huelgas, manifestaciones pacíficas en las calles y el intenso uso del Internet, redes sociales y twitter, así como en los medios tradicionales de comunicación para magnificar las acciones contra el gobierno” (http://www.radiomundial.com.ve/node/159608)
Imperialismo 2.0
Hasta el gobierno de George W. Bush, la Internet se mostraba como una instancia alternativa dentro las estrategias de guerra de IV generación. Hoy es puntal fundamental del avance político ideológico del imperio. Con la llegada de Obama a la Casa Blanca, la web y sus posibilidades comunicacionales se institucionalizan como mecanismo de desestabilización política.
El 21 de enero del 2010, la Secretaria de Estado Hillary Clinton, reconoció que la administración conceptualiza y estructura la ‘Diplomacia del Siglo XXI’, en la cual la Internet juega un papel protagónico que supera a los mecanismos tradicionales.
En su alocución, la Secretaria de Estado se vanaglorió de la política injerencista del departamento de Estado que, CONFIESA, cuenta con agentes en 40 países del mundo trabajando en distintos ámbitos de la Web: Venezuela, Moldavia e Irán están en la lista.
El golpe en las redes
Las redes sociales como Facebook y Twitter están estrenando mecanismos de desestabilización política, golpismo de red o netwar. Su mayor virtud es exacerbar la propagación de contenidos favorables para los intereses del imperialismo y sus aliados con inmediatez.
La idea es simple: crear matrices de opinión y hacerlas sustentables para organizar a un colectivo (aunque minoritario) en torno a una idea.
Se generan ‘umbrales de rebeldía’ que son conexiones de nodos que comparten mensajes y voluntades políticas que tengan capacidad de impacto dentro de la red.
La mayoría de estos movimientos en la Internet se amparan en las premisas filosóficas del golpe postmoderno al estilo Otpor, y se esfuerzan por generar una atmósfera de espontaneidad, falta de dirección individual y de poderío de turba.
Estos nodos generan empatías con mensajes que resultan sensibles a un sector social, con miras a movilizarlos. Una vez que se logran los ‘umbrales de rebeldía’ se les organiza en comunidades virtuales, grupos sectorizados, asociaciones de distintas índoles que proyecten un activismo desaforado que compense con el escándalo lo que no se tiene en respaldo político real. Para ello se exaltarán a los más violentos del propio bando y se desarrollará una campaña tendiente a tensar y polarizar la discusión política en Internet. Todo esto debe ir con un contundente respaldo de los medios de comunicación, para salir de la red y aparecer en la calle.
Globo de ensayos en internet
Desde hace años se han efectuado ensayos de desestabilización desde internet. Vale recordar la convocatoria a la marcha “No más Chávez” que se realizó desde Facebook y tuvo un mísero impacto.
Hasta hace pocos años, si usted ingresaba en Google la palabra ‘como’ (sin acento) la primera opción que le desplegaba el buscador era ‘como matar a Chávez’, igual ocurría con la palabra ‘matar’. Impúdicos llamados al golpe de estado, incitaciones al magnicidio, y rumores orientados a desestabilizar políticamente a Venezuela abundan en redes sociales y páginas de Internet.
Incluso, los venezolanos tuvimos que enfrentar una página en Facebook que se denominaba “Venezuela Libre: Golpe de Estado 2010”.
En el mismo orden, para el décimo aniversario del Presidente Chávez en el poder, el Colegio Nacional de Periodistas, el Sindicato de Trabajadores de la Prensa y el Círculo de Reporteros Gráficos convocaron a través del Nacional a un tuitazo bajo la etiqueta #freevenezuela.
Enrique Ubieta siguió el crecimiento de la etiqueta y describe su asombroso ascenso a los primeros lugares de importancia en Twitter: “en los primeros diez minutos #FreeVenezuela (se colocó) en el puesto número ocho de los diez temas más importantes, 20 minutos más tarde (pasaba) al cuarto lugar, y a una hora de twitts se posicionó en el tercer puesto. Durante dos horas logró mantener ese posicionamiento. Era la primera vez que un tema venezolano se ubicaba en esa red en un listado que supuestamente refleja a los que alcanzan altísimos índices de concurrencia. Rarezas de Internet, dirán unos; suspicacias inútiles, acotarán otros. Pero hay un dato fácilmente detectable, que ningún medio comentó: de aquellos 300 internautas iniciales, más del 65 por ciento emitía sus mensajes desde Estados Unidos, y otro 25 por ciento lo hacía desde Colombia. ¿Protesta venezolana?”
La convalecencia del Presidente Chávez y el acribillamiento por internet
Durante la convalecencia de nuestro Comandante Supremo, la derecha ya estaba organizada y orientó su estrategia en las redes para acribillar la Revolución Bolivariana.
Haciendo uso de las cuentas Twitter: @ nelsonbocaranda, @ AlbertoRavell, @ ColominaM, @ EstebanGerbasi, @ LucioQuincioC, @ Orvex y @ JJRendon @ Marquina_04 desplegaron una operación psicológica de gran magnitud para desprestigiar la comunicación oficial sobre la salud del líder mundial. Pronto recibieron la colaboración de acérrimos anti chavistas extranjeros como el ex representante de Panamá ante la OEA, Willy Cochez y su tocayo Willie Colón.
Bastaba un tuit de cualquiera de estos funestos operadores políticos para que se replicara el mensaje miles de veces, nutriendo la premisa del jefe de propaganda nazi Joseph Goebbels: “Una mentira mil veces repetida… se transforma en verdad”. En más de una ocasión, camaradas de buena fe sucumbían ante la duda y se alimentaban las hienas con el dolor de un pueblo.
La propaganda de origen nazi, ahora con la herramienta sofisticada de las redes sociales, influyó de tal modo en la psiquis de un sector de la población que un médico que nunca tuvo en sus manos la historia clínica de Chávez osaba emitir diagnósticos y pronósticos por las redes sociales mientras ganaba el aplauso de “profesionales” e “intelectuales” de la derecha.
Dentro de la organización de estos grupos se incluyó a tuiteros con mayor o menor nivel de grado de conciencia de la conspiración cybermediática. Tontos útiles publicitaban a Marquina y Bocaranda (enemigos históricos de la Revolución) como voceros autorizados para hablar de la evolución clínica de aquel a quien habían humillado e insultado hasta reducir el ejercicio de sus propias profesiones al bochorno.
Poco después dos decenas de estudiantes pasaron de la conspiración en redes sociales a la mal llamada “Operación Libertad”, una pijamada de comecachitos que cuajaba la estrategia de desestabilización que se fraguaba desde lo virtual.
La Confesión
Capriles en su declaración ante los medios en la que acepta ser candidato presidencial se confesó parte de la conspiración desde las redes y se asimiló con vocero de ellos. Sustentó su discurso en los rumores de Twitter y deslegitimó como interlocutores a cada uno de los poderes públicos.
A partir de entonces, su campaña se ha diluido en el terreno avanzado por aquellos que acribillaron al pueblo venezolano durante la convalecencia del Presidente Chávez. Queda en manifiesto en estrategias como “chavistas con Capriles”, el hackeo continuo de cuentas revolucionarias en redes sociales, o el discurso vacuo, yermo, de desprestigio sistemático del hijo de Chávez. A Capriles no le interesa ganar votos con propuestas, porque no las enuncia. Ni siquiera acepta una entrevista en VTV.
Esta, ciertamente, es una campaña atípica, porque se sustenta en la violencia y agresión permanente del pueblo chavista y bolivariano. En profundizar la polarización política como una apuesta para acciones violentas de calle.
A mi no me interesa profundizar sobre qué harán para darle molde al fascismo, Mi interés es alertar al pueblo sobre esta conspiración comunicacional en marcha y subrayar la importancia que tiene para el proyecto de Patria de Bolívar y Chávez que todos salgamos a derrotar a nuestros agresores el 14A.

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