Entre la rabia y la ternura: desagravio a Chávez por el grafitti “Viva el cáncer”

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Con la misma boca que rezan cantan “y se murió, y se murió, el comandante se murió”, las mismas manos que ponen en oración escriben “Viva el cáncer” pequeñas hipocresías de los que dicen estar “ungidos” por Dios para gobernar.

El 10 de marzo de este año cuando Capriles asumió la candidatura a la presidencia, sonriente, dijo: “Sólo Dios quita y sólo Dios da la Vida. Yo me siento aquí y todo esto que yo digo es aferrado a Dios. El es mi guía. Pero ustedes saben perfectamente que ya el Presidente Chávez no está. Que nadie se los puede devolver”. En el mismo discurso insistió: “El Presidente Chávez no está. Fue una decisión de Dios. Se lo digo a nuestro pueblo. Fue una decisión de Dios. Uno a veces le hace preguntas a Dios y no obtiene la respuesta. Porque a veces uno pierde a un ser querido y le pregunta por qué esa persona, por qué no otro. Fue una decisión de Dios. Y contra las decisiones no podemos hacer nada. Los que creemos en Dios.”
En la misma línea discursiva, el Jefe del Comando de Campaña de Capriles, el día 23 de marzo afirmó: “Dios nos puso esta oportunidad por delante, que no podemos desaprovechar”.
A buen entendedor pocas palabras. Resulta que, según la tesis de Comando Antichavista, Dios decidió quitarle la vida a Chávez para que su hijo “ungido”, el candidato de la derecha logre alcanzar la Presidencia de la República.

Busca al cura de parroquia no busques al Cardenal

Unidos estamos los pobres del mundo, creyentes y no creyentes, en duelo por el desprendimiento de Chávez de su cuerpo físico. Hugo Chávez practicó con lealtad el cristianismo: se consagró a la lucha por los más humildes, incluso a riesgo de comprometer su propia vida. El verdadero cristiano observa en Hugo Chávez un aliado natural, por eso el pueblo lo ha rebautizado como “El Cristo Redentor de los Pueblos”.

El Cardenal Urosa Sabino montó en cólera durante la Semana Santa. Entrando en contradicción con la propia Iglesia a la que representa, el cardenal dijo: “lo que no podemos hacer es comparar a ninguna persona humana con Jesucristo”. Para los cristianos, Jesús de Nazareth es el Hijo de Dios, y es de ésta manera la encarnación (cuerpo físico) de Dios mismo: la práctica de la fe cristiana se sustenta en la emulación de las virtudes de aquel que nació en Belén.

Los pobres del mundo, creyentes y no creyentes, vemos en Hugo Chávez un militante irreductible de las causas cristianas. Chávez se nos parece más a Cristo que la Conferencia Episcopal Venezolana, participante activa del Golpe de Estado de Abril de 2002. Chávez se nos parece mucho más a Cristo que una jerarquía que en nombre de la fe ha colonizado pueblos a sangre y fuego. Se nos parece Chávez más a Cristo que una iglesia que navega en escándalos de corrupción y perversiones.

Viva el cáncer

La derecha internacional celebró la muerte de Chávez. Y con la misma boca que rezan, se embebieron en champagne y dieron “gracias a Dios” por el fallecimiento de un hombre que se consagró a democratizar los derechos que otrora eran privilegios. El verdadero pecado de Chávez es haber sido fiel a los oprimidos y eso la burguesía no lo perdona.

Triste en su celebridad por derrocar el gobierno de un ex obispo, el dictador Federico Franco se atrevió a decir: “Para mí, es un milagro que el señor Chávez desaparezca de la faz de la tierra…” Las declaraciones generaron un rechazo total en el Continente, pero, para vergüenza de los venezolanos, esto tuvo una réplica en nuestra Patria.

7 de abril. Caracas se estremeció de asco. “Y se murió, y se murió, el comandante se murió” coreaban sectores fascistas de la oposición venezolana. La Patria herida era manchada con grafittis que celebraban la tragedia: “Viva el cáncer”. En paralelo, un grupo violento arremetió contra las obras en construcción de la Gran Misión Vivienda Venezuela: es simbólico, porque el  hecho es más amplio que el daño material e implica, a su vez, la humillación al legado de Chávez.

Ellos, que se autodenominan ungidos por Dios para gobernar se fugaron de la vida. El aquelarre aplaudía la muerte, Capriles, cual Pilatos de esta era “tomó agua y se lavó las manos delante de la gente diciendo: «Inocente soy de la sangre de este justo. Vosotros veréis.»”

Acabar con Chávez

La derecha, interna y externa, considera este momento crucial para exterminar el legado de Hugo Chávez. Para esto, deambulan de un extremo al otro: los que intentarán demonizarlo, los que intentarán convertirlo en una imagen de culto irrepetible y/o mercadeable.

Lenín plantea en El Estado y la Revolución: “En vida de los grandes revolucionarios, las clases opresoras les someten a constantes persecuciones, acogen sus doctrinas con la rabia más salvaje, con el odio más furioso, con la campaña más desenfrenada de mentiras y calumnias. Después de su muerte, se intenta convertirlos en iconos inofensivos, canonizarlos, por decirlo así, rodear sus nombres de una cierta aureola de gloria para “consolar” y engañar a las clases oprimidas, castrando el contenido de su doctrina revolucionaria, mellando su filo revolucionario, envileciéndola”.

Nosotros podemos salvar a Chávez. Él generó una nueva conciencia empática: él es nosotros y nosotros JUNTOS somos él. Y la derecha viene por nosotros, por Chávez y su legado. La única manera de resguardar a Chávez es consolidar la Revolución Bolivariana: Aquel enunciado “Yo soy Chávez” no es una consigna electoral. Es una identidad histórica, política, filosófica, ética de carácter nacional. Ser Chávez es una identidad poética que va conformando una estética genuina, propia, que recién insurge. Ser Chávez, pues, supone una coherencia ideológica consagrada al bienestar del otro, del colectivo de la Patria. Ser Chávez implica trabajo, compromiso con las tareas individuales y su ejecución con eficiencia. Ser Chávez es entender que nuestra familia es la Humanidad, es cuidar el Planeta, es sufrir por el oprimido y luchar por su liberación. Ser Chávez es ser un defensor de los derechos de todos. Es ser Libertad. Es no colonizar al otro. Ser Chávez es ser un independentista, es ser unitario, es postergar la mezquindad y priorizar el sacrificio. Ser Chávez es ser antiimperialista, es ser internacionalista, es ser anticapitalista. Ser Chávez es ser Bolívar. Ser Chávez es vivir en socialismo.

“Tú también eres Chávez mujer venezolana, tú también eres Chávez joven venezolano, tú también eres Chávez niño venezolano, tú también eres Chávez soldado venezolano, tú también eres Chávez pescador, agricultor, campesino, comerciante, Chávez en verdad es un colectivo, por eso es que háganme lo que me hagan, pase lo que me pase a mí que soy un simple ser humano no podrán con Chávez nunca, Jamás porque Chávez no soy yo, Chávez es un pueblo invicto, invencible”

1ero de Julio de 2012. Aragua. Hugo Chávez

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