Crónicas del caprimejoramigo: del yo no fui, al no me dio tiempo

“Se prepara una agresión militar desde Colombia contra Venezuela y es de EEUU. Se prepara una provocación, se está preparando una provocación para obligarnos a dar una respuesta que pudiera prender una guerra en éstas tierras, es parte del plan Balboa” Así denunció Chávez la operación de invasión a Venezuela.

http://www.dailymotion.com/video/x4621f_chavez-advierte-de-una-guerra_news#.Ubi00Nht37I

“Quiero alertar al mundo: no se le vaya a ocurrir al Gobierno de Colombia una agresión contra Venezuela. Acuso al Gobierno de Colombia de estar fraguando una conspiración, actuando como peón del imperio de Estados Unidos, una provocación bélica contra Venezuela porque es un gobierno para la guerra y nosotros somos un gobierno para la paz”. En esa misma ocasión, el Presidente venezolano alertó sobre los numerosos planes que el DAS elaboró para asesinarlo.

Lo cierto es que el Plan Balboa se empezó a fraguar desde hacía varios años. El periodista Eleazar Díaz Rangel escribió: “Un año antes del golpe de abril de 2002, la inteligencia militar de Estados Unidos suministró toda la documentación e informes a su disposición sobre la defensa y seguridad de Venezuela para instrumentar lo que se denominó el Plan Balboa, mediante el cual tropas de EEUU y otros países actuarían sobre nuestro territorio, supuestamente “con el fin de recuperar a los residentes extranjeros”. Esa vez, el pretexto fue que en Venezuela se habría producido una confrontación interna próxima a la guerra civil y la situación se tornó tan grave que el Consejo de Seguridad de la ONU debió intervenir. En el plan aparece el texto de la Resolución N° 1.580 del 21 de marzo de 2001, donde se “insta a la creación de una Fuerza Aliada Conjunta Combinada, formada principalmente por efectivos del país azul (EEUU) y países aliados“. Colombia, temeroso de que el conflicto interno de Venezuela “se extienda al interior de sus fronteras… ofrece a la Fuerza Aliada la utilización de su territorio y de sus bases aéreas, Cartagena, Soledad (Barranquilla) y Simón Bolívar (Santa Marta), por si fuera necesario para las operaciones”, y en Panamá se usaría la base de Balboa (Howard), la más importante.”

35 días después de la denuncia de Chávez, el ministro de la defensa de Colombia, Juan Manuel Santos, bajo instrucciones del Presidente Álvaro Uribe Vélez, realiza una incursión armada por aire y tierra en territorio ecuatoriano.

El ataque, conocido como Operación Fénix o Bombardeo de Angostura, ocasionó la muerte de 22 guerrilleros, incluyendo el segundo comandante en rango, Édgar Devia alias “Raúl Reyes” de las FARC. La violación de la soberanía ecuatoriana para perpetrar una masacre de esas magnitudes condujo a la ruptura inmediata de relaciones de Venezuela y Ecuador con Colombia. Pese a la agresión bélica sufrida por Ecuador los medios desestimaron y ridiculizaron el Plan Balboa.

No fue una “persecución en caliente”: fue una masacre a sangre fría, efectuada a las 00:25 de la madrugada, en un territorio soberano, como es el de Ecuador. La incursión terrestre tuvo por objetivo asesinar a los heridos y obtener una supuesta computadora de la que Uribe sacaba a diestra y siniestra documentos acordes a sus intereses.

Según se demostró tiempo más tarde, la administración de Uribe “utilizó estratégicamente” los documentos, “planificó su entrega selectiva en varios países” y “consiguió fondos privados para que un organismo extranjero aportara las conclusiones”. El entonces ministro de Defensa (y sucesor de Uribe), Juan Manuel Santos, y el viceministro Sergio Jaramillo  confirmaron ante la embajada de EEUU que se planeaba utilizar el material incautado para vincular a Chávez y a Correa con las FARC. Estimaban que el despliegue de la estrategia comunicacional contemplara un lapso de 4 a 6 semanas. Los funcionarios consideraban crucial posicionar en los medios de comunicación supuestos vínculos entre las Farc-Chávez-Correa, cuidando celosamente de no perjudicar al gobierno de Uribe. La Corte Suprema colombiana determinó que los documentos atribuidos a la supuesta computadora no eran válidos como pruebas.

Años después, Julian Assange se convierte en el centro de todas las miradas al divulgar miles de cables secretos de cientos de gobierno a través de Wikileaks. En varios de ellos se denuncia que los documentos de la computadora de Raúl Reyes eran una “sarta de falacias”.

Entre los cables difundidos por Wikileaks destaca uno  de la embajada estadounidense en Bogotá fechado el 17 de enero de 2008, el cual relata una reunión celebrada entre Álvaro Uribe, el embajador estadounidense en Bogotá, William Brownfield, y el jefe del Estado Mayor Conjunto de EEUU, Michael Mullen. “La mejor forma de enfrentar a Chávez, según el punto de vista de Uribe, sigue siendo la acción, incluyendo el uso de la fuerza militar”.

Tras conocerse el cable, Uribe respondió vía tuiter: “WLeaks: respuesta: Lo propuse y lo hice: para proteger a los colombianos hay que capturar a los terroristas donde estén”. Reducido a mafioso sin cargo ni esplendor mediático, admitió en una conferencia la Universidad Autónoma Latinoamericana (Unaula) que sí estuvo dispuesto a ejecutar una acción bélica contra Venezuela: “Obtuvimos nuevas pruebas de campamentos guerrilleros en Venezuela. Tenía tres opciones: Hacer las denuncias, quedarme callado y la otra opción era un operativo militar en Venezuela. Me faltó tiempo” , a lo que el Presidente Chávez respondió: “No le faltó tiempo, le faltaron cojones”.

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