Crónicas del Caprimejoramigo: Finca Daktari

“Antes que el sol saliera, nuestros hombres y mujeres (integrantes de los cuerpos de seguridad del Estado) habían capturado a 56 paramilitares, todos colombianos, con uniformes venezolanos, corte militar, brazaletes blancos y la bandera venezolana. Todas estas detenciones se produjeron en una finca propiedad de un sujeto de nacionalidad cubana, de nombre Roberto Alonso, apodado “el coronel”, quien fue uno de los ideólogos de la llamada operación ‘guarimba’, vinculado estrechamente con la Coordinadora Democrática. Se calcula que sean 180 paramilitares… He ordenado capturar hasta el último de estos terroristas. Para suerte de ellos no han opuesto resistencia armada porque la orden que lleva la DISIP, el Ejército, la GN, es que si hay resistencia armada, hay que utilizar las armas de la República con toda la contundencia que fuera necesaria”, así Chávez informó al país de la captura de terroristas infiltrados en Venezuela, en una estrategia conjunta entre Uribe y sectores de la oposición venezolana (entre ellos, el entonces alcalde de Baruta, Henrique Capriles, quien ofrecía seguridad a la Finca aunque estaba fuera de su jurisdicción).

Rafael García, ex director de informática del DAS, “cantó” clarito y completo al ser procesado por sus nexos con el paramilitarismo. García confirmó que funcionarios del gobierno de Uribe se mantenían en contacto con políticos venezolanos en la elaboración conjunta de planes de magnicidio contra el Presidente Chávez. Las estrategias eran dirigidas por el Director de la Dirección de inteligencia colombiana DAS, Jorge Noguera, actualmente condenado a 25 años de prisión por sus nexos con las Autodefensas Unidas de Colombia.

Noguera exportó a los paramilitares a Venezuela con la colaboración del director del DAS en Cúcuta, Jorge Díaz, diligente y veloz entabló contacto con el dueño de la Finca, Robert Alonso, anticastrista y antichavista, hoy relegado al ataque de la Revolución Bolivariana en redes sociales.

Uribe limpió los expedientes de los detenidos. Robert Alonso gritaba “son boy’s scouts” y los medios orquestados en el plan ridiculizaban los hechos denominándolos los “paracachitos”. Lo cierto es que el entonces presidente del Congreso colombiano, Gustavo Petro denunció que uno de los paramilitares, llamado José Feliciano Yépez, estaba identificado en Colombia con grupos terroristas y señalado por participar en la masacre de Colosó, en el departamento neogranadino de Sucre. Después de esa revelación, el Palacio de Nariño informó que 28 de los capturados en la finca Daktari habían prestado servicio militar en Colombia.

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