Crónicas del Caprimejoramigo: la (IN)transición

“Con esta misma mano hace ocho años yo saludé a Bush. Quiero ser tu amigo”, dijo Chávez a Obama. Era sincero. Era Abril. Parecía increíble que Estados Unidos eligiera a un Presidente negro. Muchos en el mundo hablaban de “esperanza”. Nosotros teníamos la prevención propia del que ha sido humillado durante siglos. Cautela, es la palabra. “Tal vez Obama sepa que su pueblo también es oprimido”, argumentamos… Tal vez sea capaz de encontrarse con nosotros en el espejo. “Tal vez al imperio le llegó la tan publicitada “Transición”” (risas).

Trinidad y Tobago. Abril. Chávez le entrega a Obama el libro de Eduardo Galeano “Las venas abiertas de América Latina”. De música incidental, Alí Primera podía escucharse: “José Leonardo fue, sudor de negro y cacao, cuando batía el melao, para echar al español, que después de volvió gringo y aquí lo tenemos hoy”. Barack, pues, con soberbia sonrisa del ario que lleva por dentro recibe el “gesto”. Abre el libro, deja correr sus hojas. Se lo nota descolocado. El veguero de Sabaneta ha osado tocarlo. Cierra el libro. Lo pone a un lado de la mesa. Lo deja. Para siempre.

Pocas horas después, Chávez conversaba con periodistas: “Es hora de que tengamos el verdadero inicio de una nueva historia, de que haya equilibrio, de que se acaben los mecanismos de dominación”. Hablaron de la crisis económica, de los accesos a los créditos, a los préstamos, de los multi, de los hiper, de los bancos pequeños, medianos y grandes. Aparecieron conceptos abstractos, casi esotéricos, como la “prosperidad” o la sostenibilidad ambiental – por aquella época, Obama hacía el esfuerzo por parecer un presidente “verde”, ecológico y tal… luego lo veríamos bañar a sus hijas en las cacas de la BP-. Pero toda esa primavera fue breve: los líderes latinoamericanos exigieron al gringo la eliminación total del Bloqueo contra Cuba. Obama cierra el diálogo. Lo pone al lado de la mesa. Lo deja. Para siempre.

Agosto. La prensa derrochaba edulcorante: “Colombia y Estados Unidos firmarán acuerdo militar”, decía. ¿Acuerdo? Desde el año 2000, los neogranadinos padecen el Plan Colombia, una supuesta estrategia lucha contra el narcotráfico (más “por” que “contra”) y contra el “terrorismo” (léase guerrilla que procure independizar a Colombia del español que se volvió gringo).

En términos monetarios, hasta el año 2009, Estados Unidos le había entregado a Colombia 6 mil millones de dólares y Colombia les había entregado a los soldados yanquis la vida de miles de mujeres, de niñas vírgenes, de hombres humildes, campesinos y niños a los que le destrozaron su dignidad con total impunidad. La impunidad también es parte del “acuerdo”. Los soldados gringos pueden hacer casi lo que les da la gana. A cambio de dinero, ya compraron todo… Y si lo tenían todo… ¿Qué más podían pedir?… Pidieron 7 bases militares. Uribe se entregó gustoso.

 

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