Fin de mundo! El chavismo los convirtió en anticonsumistas!

Ha pasado inadvertido un logro más del chavismo y ha sido el de concientizar a la clase media venezolana de oposición de los males que produce el despilfarro de los recursos. Ahora aquellos que campaña tras campaña nos intentaron convencer de que Chávez nos iba a quitar la casa, el carro, el hijo, el perro y hasta al marido, resulta que han paseado tantas vírgenes en la Plaza Altamira y se han elevado tanto espiritualmente que, ante las medidas contra la especulación y el acaparamiento, se burlan del consumo y hasta humillan a quien lo practique.
Aquellos que nos gritaban “comunistas no les va a quedar nada”, los que otrora confundieron el socialismo con precariedad, se han convertido –durante y gracias al chavismo- en enemigos declarados del consumo y el derroche. Es por eso que el que compre en Daka no sólo es un saqueador, sino que su consumo en electrodomésticos es condenable socialmente.
Horas de publicidad perdidas. Años de TV desperdiciados. Miles de fotografías en trillones de ejemplares de prensa y revistas a la basura: si, señores, en Venezuela ha fallecido la sociedad de consumo, porque ahora que se obliga a vender con precios justos, los grandes consumidores de este país –que son clase media- prefieren pagar en precios inmaduros o sencillamente no comprar. La razón de existir de RCTV en todas sus presentaciones se fue al caño. Ya los escuálidos no quieren ni un televisor… Total, el matacura volvió añicos a Globovisión en cuestión de semanas ¿pa qué quieren un aparato de esos?
Una doña escuálida abre la puerta de la despensa y se consigue con las bolsas de PDVAL, la Leche en polvo CASA, hasta harina que mandó a comprar en mercal y se dice a sí misma “que bajo he caído”. Deja dar vueltas a la amargura en el plato del microondas mientras calienta un café: si no es con el TV, si no es con el Blue Ray, si no es con las cosas finas, las caras, la ropa Zara, la batidora de marca, la licuadora en color cítrico, si no es CON el perol… Con qué coño se va a distinguir de la “gerente doméstica”, de la “cachifa”, de ella, la mujer que les limpia la mierda. Esa mujer que le es tan útil y que no pretende dejar de ser chavista y eso que ha tratado de convencerla. Empezó invitándola al capitalismo popular de María Corina, luego cuando perdió las primarias y tuvo que enamorarse a juro del flaco acartonado, olvidarse de la quema de los cuadernos electorales, olvidarse de su actitud fascista el 11 A porque la enfrentaba con sus propias miseria, después tuvo que pactar durante meses con sus impertinencias políticas, con su estupidez crónica, porque en realidad no le importa si es un chiguire el candidato: ella quiere con toda su alma devolver a Bolívar al Panteón, donde estaba tranquilo, donde no la molestaba tanto. Y aunque se conmovió un poquito cuando vio a “su cachifa” humedecer el piso de la cocina con su llanto desgarrado porque Chávez se fue, en secreto, le daba gracias al cáncer.
Chilla el microondas. El café está a punto. Mira su reflejo: Había negociado tanto con sus copartidarios, se había transmutado tanto, tantas veces, que ya no se reconocía a sí misma sino a través de sus cosas, esos peroles exclusivisimos, esos que permanecían pulcros en los rincones, lo único estable, y que desde el día que a Nicolás se le ocurrió entrar en Daka, desde ese día, estaban al alcance de todos.
Tanto cursito de inglés, tanta brega para cargos ejecutivos, tantos talleres de lino, y que de la noche a la mañana, cualquiera que vaya a una tienda pueda comprar las mismas cosas que la hacen tener, que la hacen…¿ser?.
Porque pagar más por algo que vale menos es como un boleto de avión (al extranjero, por supuesto). Es volar hasta la burguesía, sentir que la puedes palpar, que eres explotador y no explotado, que eres opresor y no desclasado.
La doña se viste apresurada, no soporta más lo doméstico, ese hogar que se separaba de cualquier otro por su acumulación de cosas ya no es igual. Se viste (con cualquier cosa menos con Zara, no sea que una “tuki” de “esas” ya farandulee por la calle con “su” pinta). Va a la panadería. Pide un café igualito al que dejó dando vueltas en el microondas de su casa y le reclama a una negrita que se lo prepara: “Y qué van a hacer cuando terminen de comprar TV? ¿Comerse los cables?” En la misma barra, a la misma hora estoy yo, observándola y pienso “ahora el chavismo los volvió anticonsumistas. Fin de mundo”… por un momento sentí miedo. En serio: miedo, terror, pánico de conseguirme en medio de una conversación aireada entre dos escuálidos reclamando su derecho inalienable a llamarse “camaradas” entre ellos.

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3 comentarios en “Fin de mundo! El chavismo los convirtió en anticonsumistas!

  1. Es eso claramente lo que estamos viviendo “¿por qué ese pelabolas tiene lo mismo que tengo yo?”… Y me pregunto: ¿de verdad quieren dirigir un país con tanto egoísmo y maldad? Están lejos, muy lejos. Te felicito, gran artículo… Ahora la lucha es por la permanencia de la felicidad (así a muchos esa palabra les cause risa). Nuestro país no se cansa de abrir los ojos, de aprender… Más civismo y que ¡Viva Hugo, para siempre!

  2. La Vieja Encopetada: -Maria por favor lea la etiqueta de la Blusa antes de meterla a la lavadora no valla a ser que la dañe y es una prenda costosisisima- Maria: -Señito no se preocupe que en mi casa toas las mujeres tenemos una blusa iguatica a esa, es mas de la misma marca- plo plo plo….

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