Los pequeños pétalos que guardan tu grandeza

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Es de mañana. Llueve. Es día siete. Han pasado quince meses. A veces lo siento como un siglo. Como un siglo vacío y pesado, en el que pasa todo y nada pasa. Mucho. Demasiado tiempo para mi. Había escuchado a mi esposo hablar por teléfono. Acompañará a un amigo cubano que está de visita en la sagrada cita del cuartel de la Montaña. Yo no he ido. No tengo el valor. Llueve y me parece que me extiendes la invitación. Es que llegas como los sueños, como la lluvia. Acepto.
Me visto. Blanco, negro, con los zapatos rojos para hacerte un guiño. Cuando me pinto los labios de coral, mi mente canta “es más que amor, frenesí”. Casi nunca uso lentes de sol. Hoy son obligatorios.

Al principio esperaba un lugar solemne, uno propio para el prócer que eres. Pero conforme atravieso las calles, las casas de colores vivos, los rostros de pueblo, entiendo que no hay otro sendero que conduzca a ti. Estoy triste. No hablo.
Llegamos. El soldado nos saluda. La cortesía del que te entiende camarada. Allí espera el amigo de mi esposo. No pensé hasta ese momento que recién le iba a conocer. Sigo sin hablar. Cruzamos un puente de banderas y la guía nos habla de la CELAC. La luz es Caribe. La brisa abraza. Siento que me das la bienvenida. Entramos a tu recinto.

Yo pierdo la capacidad de orientarme, mi esposo me dice: puedes entrar. No le comprendo. Y finalmente paso a la flor de los cuatro vientos. Hay un silencio absoluto. De pronto estoy sola frente al mar. Primero un pie, luego el otro en el agua. Me sumerjo. Siento el impulso de dejarme flotar, pero nado, y nado, doy una vuelta. No puedo dejarme ahogar. Sólo se escucha mi llanto. Mi esposo me espera en la orilla y lo abrazo. Seguimos. Fuera del mar, tú liquilique, tú boina, tú mapa…

Cambio de guardia. Allí otra vez frente a ti. Esperamos. Son pequeños pétalos los que guardan tu inmensidad. Te deliro con Bolívar: no hay sepulcro para ti, eres más poderoso para la muerte. Me cantas “Patria, Patria, Patria querida…” Y las lágrimas corren sólo por mi ojo izquierdo. No sé qué significa. Me cuesta mantener el equilibrio. Siento en el vaivén de las olas. A lo alto, se ve la bandera tricolor. Me duelen las piernas. Pero me mantengo firme, no puede ser de otro modo si estoy frente a ti. Los Soldados repiten tus palabras “Hoy, tenemos Patria”, “Patria perpetua, patria para siempre” y “seguiremos teniendo Patria”. Salimos para presenciar el cañonazo de las 4:25.

Mi esposo posa su mano en mi hombro. Él no lo percibe, pero cuando te mencionan su mano se estremece levemente, como cuando le tocan una herida aún abierta. Yo coloco mi mano izquierda sobre la suya. Suena el disparo. Retumba en el alma. Una niña se asusta y llora. Nos enternecemos. La queremos consolar. Un hombre me dice: “esto lo hacemos todos los días, para recordar a nuestro Comandante”. Debe creer que soy extranjera. Le sonrío y muestro asombro: El nudo en la garganta no me da otra opción. La guía se limpia otra lágrima.

“Adiós mi llano querido, me voy pero pronto vuelvo”. No hay mejor lugar para tu comandancia eterna. “Fuiste mi mejor maestro en la escuela de guerreros”. En mi corazón flamea tu llamarada.
Caracas, 8 de Junio 2014

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4 comentarios en “Los pequeños pétalos que guardan tu grandeza

  1. Estimada Larissa,
    Gracias por esas letras tan lindas que igual yo siento por nuestro comandante eterno. Hace mucho tiempo en donde vivo Viena.Austria tuve la dicha y el honor de compartir con el cantos musica y piano y me parece que fue ayer…y manaña lo sentire y recordare como lo recuerdo hoy.

    Te mando un beso y un abrazo ..un gocho vienes admirador tuyo

    Juan Antonio Ostos Aguilar

  2. Eres una mujer apasionada, como mucho/as Venezolanos y latinoamericanos, por la herencicia Chavista, que estais dispuestos a defender con vuestras vidas,y puedo comprenderlo por mi conocimiento personal de como vivian antes la mayoria de todos ustedes, y que Chavez os saco de las penumbras a las que os sometian las minorias oligarcas. Hoy todos sois el reflejo de esa revolucion que dio luz a y existencia a vuestras vidas, y me alegro muchisimo de que asi fuera, ya que entre todas esas almas condenadas a la oscuridad y a la inexistencia por unas elites explotadoras, tambien hay seres llenos de luz y amor por la vida , como tu Larissa.Soy de las personas que mas que escuchar lo que me dicen, miro sus gestos y expresiones, y desde el primer momento senti una especial simpatia hacia tu persona, por esos infinito detalles que muchos no estan facultados para ver..Personalmente yo no tengo dioses de barro, ni alimento los egos de nadie, ni siquiera el mio,ya que mi filosofia de vida no se ajusta a esos sentimientos, lo que no implica desinteres por las vidas de los demas, ni indiferencia por los que otros puedan sentir, como tampoco puedo negar mi emocion cuando escucho los discursos de Chavez, e incluso a veces de ti misma como de otros seres impulsados por el deseo de justicia y amor entre los humanos, ya que es la unica via de evolucion de nuestras conciencias. Desde aqui, España. te envio un afectuoso saludo, para ti y para todos los que salisteis de la oscuridad, y espero que sigas teniendo exito con tus Clicks, los cuales siempre tendran un sitio de difusion en mi muro. Te envio un abrazo de hermano Larissa, y que a pesar de la distancia, seguro te llegara el calor de mi corazon. Salud!

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