Nosotros somos Chávez: somos su mirada y sus sueños, hechos carne y hueso.

Sus sueños
Sus sueños

El tiempo es implacable: sorteando conspiraciones, Golpes de Estado, traiciones, amenazas imperiales, titulares alarmantes, mentiras, noticias, campañas, ataques, el calendario avanza. Y nos asalta un 5 de marzo. Un día, que nos destroza el alma… Y al mismo tiempo, nos invita a seguir el ejemplo de Chávez, su decisión inquebrantable, su compromiso casi místico con la construcción de la Patria.

Hoy vamos a honrarte, Hugo Chávez, no sólo con el corazón, sino con la inteligencia.

Si algo nos enseñó Chávez es amar a la Patria con pasión. Hugo Chávez ganó las elecciones en 1998. Entonces, en el seno del extinto Congreso Nacional, selló un compromiso de por vida.

Chávez convocó entonces a una Asamblea Nacional Constituyente, para fundar una nueva República. Así, los venezolanos alcanzamos la primera y única Constitución concebida, escrita y aprobada por el pueblo mediante el voto en un referéndum, el 15 de diciembre de 1999: recibió el respaldo del 71,78% de los votos escrutados. Desde el punto de vista político, sustituyó el concepto de democracia representativa a la democracia participativa y protagónica dando no sólo voto sino voz al pueblo. La mayor preocupación de Chávez era entregar el poder al pueblo.

Gracias a Hugo Chávez, Venezuela es hoy el país de la región con el nivel más bajo de desigualdad (según el Coeficiente de Gini), habiendo reducido la desigualdad en un 54% y la pobreza en un 44%. La pobreza ha pasado del 70,8% (1996) al 21% y la pobreza extrema se redujo del 40% (1996) a un 5,4%.

Cerca de 20 millones de personas se han beneficiado de los programas contra la pobreza conocidos en nuestro país como “Misiones”, que atienden necesidades inmediatas del pueblo.

Hasta el momento, 2 millones 584 mil 358 personas mayores han recibido pensiones de vejez, es decir, el 66% de la población, mientras que antes del actual gobierno sólo 387.007 recibieron pensiones.

Antes del gobierno de Chávez en 1998, el 21% de la población estaba desnutrida: hoy la subnutrición afecta al 2% de la población.

Incrementó en un 170% los establecimientos de salud, la esperanza de vida al nacer aumentó de 72 a 75 años. Los niños que vivían en situación de calle, quedaron en el pasado que no volverá. Más de un millón de personas volvieron a ver con la Misión Milagro en América Latina. Y Hugo Chávez, no limitó su generosidad a nuestro territorio: La filial de PDVSA, Citgo, beneficia a más de un millón setecientos mil estadounidenses pobres gracias a un programa de calefacción gratuita durante el invierno.

Hugo Chávez inauguró una era de respeto de los derechos humanos en nuestro país y, gracias a él los venezolanos han ejercido sus derechos políticos con total libertad por primera vez en nuestra historia.

Ahora, los mismos golpistas que quisieron destrozar el proyecto de Patria que nos dejó Hugo Chávez, y que según el Tribunal Supremo de Justicia, estaban preñados de buenas intenciones, no terminan de parir. Ni siquiera son adversarios honorables, e incluso de nuestro dolor, han hecho burla. Hoy tratan de arrebatarnos la Patria que Chávez nos dejó…

Recientemente, la derecha nacional, súbdita del imperialismo norteamericano, reeditó el decreto de Carmona Estanga, ahora con el nombre de Acuerdo Nacional de Transición. Las líneas centrales son las mismas: Implotar nuestra Constitución, Revocar al Presidente, destituir los poderes públicos, privatizar PDVSA y reducir la inversión social, que gracias a Chávez, es más del 60% del Ingreso nacional, para entregar a nuestro país al FMI y al Banco Mundial.

Por supuesto, esto incluye la privatización de PDVSA, para que la Petrolera que reporta las divisas necesarias para alcanzar, mantener y superar los logros en salud, educación y vivienda que Chávez nos legó, queden en manos de los gringos.

Esa misma burguesía parasitaria y golpista que no sólo sueña con arrebatarnos a Bolívar, sino que ahora pretende extirparnos a Chávez del alma.

Aquel 5 de marzo del 2013 yo no podía comprender cómo este Planeta podía continuar en su movimiento de rotación y traslación. Aquel 5 de marzo yo no podía comprender cómo los árboles podían seguir surcándose paso de la tierra al cielo. Los pájaros volaban desorientados. Y una llovizna sutil, nos cubría como un velo las cabezas. Llorar a Chávez no es llorar por un hombre, es llorar por los pueblos del mundo.

Y fue el propio Chávez, nuestro héroe, el que me secó las lágrimas. Fue el propio Chávez quien le regresó el sentido a la vida: Él nos abraza con la lluvia y el viento de la sabana es su aliento cantando Patria querida. Porque amar a Chávez es dar cada minuto de nuestra vida para seguir construyendo la Patria que nos devolvió. Amar a Chávez es reivindicar el derecho a la ternura. Amar a Chávez es inhalar y exhalar conscientes de que nuestra vida misma constituye una posibilidad de construcción de un mundo mejor. Amar a Chávez es luchar contra el imperio más sofisticado y letal que ha enfrentado la Humanidad. Amar a Chávez es nuestro presente, pero sobretodo, es el futuro, porque sólo en socialismo, sólo en su legado, venceremos al patrón de consumo depredador que está acabando nuestro planeta y que pone en peligro la existencia de nuestra especie. Nosotros somos Chávez. Pero sobretodo, somos su mirada y sus sueños, hechos carne y hueso.

 

 

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