La MUD quiere que Trump financie sus fracasos

 

La mal llamada Unidad Democrática anunció el día martes la designación de una “Junta restauradora”. Según parece no servirá tanto para superar lo que el Jefe de la organización ha definido como una “Crisis de crecimiento” como para ofrecerles el sacramento de la unción de los enfermos.

Una extravagancia de la política nacional es que hoy, es más fácil entender a la MUD explicada desde el chavismo, que a través de la dirigencia opositora. Citamos al “especialista” en la materia, Jorge Rodríguez, para que nos explique la enrevesada estructura de aquellos que usan la “Unidad” como una palabra exclusivamente nominal:

“Tiene un grupo que se llama G4, otro grupo que se llama G7, otro que se llama G15, luego tiene personalidades, luego tiene un partido político que es muy violento que se llama la Conferencia episcopal de Venezuela.

 

Ni tan unidos, ni tan democráticos

Desde hace unos 6 meses partidos minoritarios de la MUD vienen denunciando la imposición de decisiones por parte del llamado G4. Las tensiones internas de la oposición se incrementaron frente al proceso de diálogo que, a petición de la coalición opositora y diligencia del gobierno, es acompañado por el Vaticano.

Sectores de ultraderecha de la coalición opositora presionaron lo suficiente para sacar del diálogo a la MUD.

El sitio web de oposición, El Nacional, reseñaba el día martes:

“Nombrar una junta de reestructuración. Después de tres meses de dimes y diretes, a ese acuerdo llegaron los nueve partidos mayoritarios pertenecientes a la Mesa de la Unidad Democrática, agrupados en lo que han dado por llamar el G-9. En principio, ya no solo deciden Primero Justicia, Acción Democrática, Un Nuevo Tiempo y Voluntad Popular, sino que ahora se suman Vente Venezuela, Alianza Bravo Pueblo, La Causa R, Avanzada Progresista y Movimiento Progresista de Venezuela.”

La llamada Junta reestructuradora es de bajo rating y está conformada por Jesús Torrealba, quien lo preside; José Guedez de Causa R, Enrique Márquez de Un Nuevo Tiempo, y Juan Carlos Caldera de Primero Justicia.

Tuiteros de oposición reclamaron que la coalición sea remodelada por aquellos que más bien están saliendo despedidos, y la mención de Juan Carlos Caldera resultó más que escandalosa para la memoria de aquellos que le recuerdan como el recaudador del financiamiento ilegal de la campaña de Henrique Capriles Radonski.

El único que parece estar entusiasmado es Chúo Torrealba. Vente Venezuela, la franquicia política de María Corina Machado, emitió un comunicado en el que señalaba:

“Resulta inaceptable hablar de una reorganización de la MUD sin establecer, de manera inequívoca, el objetivo estratégico de la coalición”…

Y más adelante, completaba:

“Compartimos la utilidad de una coalición democrática, pero lo importante es definir para qué nos unimos.”

Omar Ávila, secretario general de Unidad Visión Venezuela, detalló que fuera de la discusión se quedaron 17 partidos: “Urge dejar de mentirle al país,” y alertó que lo que hicieron fue cambiar un cogollo por otro.

Luz Mely Reyes se preguntaba: ¿Cambiar para seguir igual? Y se respondía:

“Así como a Aveledo le cobraron la derrota de las regionales y la crisis de La Salida, le toca a Chúo pagar la devaluación de la alianza opositora, que en 2016 cometió errores hasta en las acciones mejor planificadas.”

El 2016 había iniciado, para la MUD con un viento favorable. Recién habían ganado las elecciones parlamentarias, con mucha promesa y poca propuesta. Como alertamos en reiteradas oportunidades, la oposición NO tiene proyecto de país y ahora es un hecho reconocido por su propia gerencia:

“Pasamos todo el año 2016, diciendo “referendo revocatorio, abandono del cargo, enmienda constitucional, partida de nacimiento”, todos esos son mecanismos para eyectar a Nicolás Maduro del cargo…pero nadie le ha dicho al país qué va a pasar después de treinta días…”

Jesús Chúo Torrealba en entrevista a Notiminuto

 

Abandono en la Asamblea Nacional

Tampoco saben qué hacer con la Asamblea Nacional, un poder público que lejos de cumplir con sus funciones y servir al país, se ha convertido en la alcancía con la que después mandan a los hijos de retiro a los United States.

El propio Julio Borges, que el 12 de noviembre del año pasado, tras la firma del acuerdo de convivencia democrática entre el gobierno y la oposición, celebraba vía Twitter:

Sigue sin lograr cumplir con las condiciones legales elementales para que la Asamblea Nacional abandone el desacato y desincorpore definitivamente a tres ciudadanos acusados de cometer fraude electoral, inutilizando la victoria de la oposición. Es decir, parece que las presiones para mantener el desacato al TSJ por parte de los sectores más radicales, son más importantes que el sano ejercicio del poder legislativo.

Manianella Salazar, una de las personalidades influyentes de oposición, escribió una columna titulada “Traicionados y en la Horfandad” en la que reconocía:

“Fui de las que votó en la elección de diputados por el candidato de la Unidad en el municipio Libertador, no había otra opción, y allí tenemos el resultado de su gestión en la presidencia de la Asamblea Nacional, ¡un tremendo bluff! que aspira a ser presidente de la República.”

Julio Borges parece seguir los pasos de su predecesor. Luego de que el domingo, el Presidente Nicolás Maduro anunciara que se han reunido con sectores de oposición y que hacía votos para que la Asamblea Nacional recuperara su legalidad, a la mañana siguiente, Julio Borges dio una entrevista en Unión Radio desconociendo tales encuentros. Ellos, que se autodefinen como demócratas, son llevados a la hoguera si se les ocurre intentar llegar a acuerdos.

Por otra parte, Borges prácticamente planteó un chantaje al gobierno nacional: si quieren dar concesiones en petróleo, o si quieren créditos extranjeros, tienen que pasar por el parlamento.

Si no pueden con la Asamblea, tampoco con los propios partidos. El Diputado Diosdado Cabello dio una primicia en el programa Zurda Konducta que transmite esta planta televisiva. Henrique Capriles estaría estudiando retirarse a su propio partido, que se llamaría La Fuerza del Cambio. Yo le habría apostado a una imagen con sables lasers y Capriles bajo la túnica y máscara de Darth Vader, pero los diseñadores (tal y como advirtió el camarada Carvajalino) se fusilaron el diseño de Cambiemos de Macri.

Frente a la infidencia realizada por Cabello, Primero Justicia está como la CIA al emitir su primer trino:

“No podemos confirmar ni desmentir que este sea nuestro primer tuit” y, entre los militantes reina la confusión. Borges salió diciendo que era mentira, según lo que recuperamos en caché de Maduradas. El periodista Luis Hugas del Portal La Iguana logró que un Diputado de Primero Justicia declarara al respecto. Veamos:

Frente al desastre interno, Borges tomó el avión y se fue demasiado. Compartió en Twitter una carta que le envió el Presidente de facto de Brasil Michel Temer.

Borges fue recibido por el presidente de la Cámara de diputados del Brasil, Rodrigo Maia. El político brasileño, ha sido mencionado por corrupción en el caso de Odrebecht. También de haber recibido un millón de dólares para representar los intereses de una constructora en el Congreso.

El gobierno de facto e ilegítimo de Brasil, surgido de un golpe cometido por una cúpula corrupta que destituyó a Dilma Rousseff, convocará –gestiones de Borges mediante- a una cita parlamentaria regional en Brasil para hablar de “autoritarismo” en Venezuela. Una invitación extendida por el parlamento corrupto e inmoral que anuló un gobierno democráticamente electo para montar a un gobernante de temer.

Pidiéndole una “ayudaíta” a Trump

Desesperados y desarticulados, en la oposición venezolana recienten el resultado sorpresivo en las elecciones de EEUU.

Resulta curioso que en la primera conversación de Trump con el Jefe de Gobierno de España, que es un aliado internacional de la oposición venezolana, se ofreciera como interlocutor con América Latina, Medio Oriente y el Norte de África: es decir, las zonas calientes para el Imperio Norteamericano. ¿Se estará postulando Rajoy como Secretario de Estado? ¿Se habrá enterado que no somos colonias? Son preguntas que quedan sueltas. Sabemos que Rajoy es de pocas respuestas, la mayoría de ellas, incoherentes.

Desde hace días, hay un esfuerzo político y mediático alevoso para presionar a Trump con el objetivo de que se pronuncie contra Venezuela. El primero se originó precisamente en España, en un programa de televisión, en el que presentaron a Julio Ligorria, guatemalteco, empresario, con algunas incursiones en el campo de la “diplomacia”. A pesar de ser centroamericano, no conversó sobre el muro, ni de las compañías estadounidenses que fueron presionadas para no invertir en México. Ligoria prefirió nombrar a Leopoldo López del que – al parecer- el señor Trump no tiene mayores referencias.

 

De la palabra de Ligorria se fían pocos después de leer su síntesis curricular en la página CELAG:

“Es un empresario dedicado a la asesoría política… se lo conoce por haber estado involucrado en una estafa al Estado guatemalteco junto con el grupo empresarial Magdalena de la familia Leal Pivaral. Se destacó en los últimos años por su lobby a favor de la Alianza para la Prosperidad en el Congreso estadounidense, Alianza firmada por los países del Triángulo Norte de Centroamérica para el “desarrollo” y la seguridad, organizada y supervisada por Estados Unidos. Ligorria es miembro del Inter American Dialogue, think-tank que ha destacado por su prédica y practica en contra de los gobiernos progresistas de América Latina, en particular el de Venezuela. Este organismo rechazó la candidatura de Trump, pero ahora que es presidente, vemos que sus integrantes no tienen demasiado reparo en negociar con el magnate.”

La provocación mediática no funcionó. Redoblaron la apuesta y, apareció en un blog, una entrevista a Rex Tillerson, al ex ejecutivo de la Exxon Mobile y nuevo Secretario de Estado. Nuevamente la mediática venezolana trató de provocar una reacción del Presidente Maduro y no la consiguió.

Siguen subiendo la apuesta: la Congresista de largo prontuario Ileana Ros Lethinen y el senador Bob Menéndez miembro del subcomité de Relaciones Exteriores para Latinoamérica, (quien además fue acusado de corrupción en el año 2015) junto a otros 32 representantes del Congreso enviaron una carta a Trump. El objetivo de la misiva es presionar al Presidente para que imponga nuevas sanciones contra Venezuela.

La oposición debe tener algún criterio, pero no lo demuestra. Se van a Washington tras amarrar el apoyo de un gobierno surgido de un impeachment, lo que puede traducirse en mencionar la soga en la casa de un condenado a la horca: casi a diario se plantea en medios la posibilidad de ejecutar un juicio político para expulsar a Trump de la Casa Blanca.

Tres diputados opositores iniciaron el miércoles una visita de tres días a la capital estadounidense. Freddy Guevara, cabeza de la delegación que hizo una primera escala en Perú, dijo a la AP que durante sus reuniones planteará generar una estrategia de sanciones: en el derroche de contradicciones de la MUD, a Guevara se le olvidó su propio skecht parlamentario que titularon “abandono el cargo”. Va a pedir real para derrocar a un gobierno que, según él, no existe. Lo cierto es que esperan ser ungidos por la nueva administración y así, seguir financiando sus fracasos políticos con los dólares de los contribuyentes estadounidenses.

 

 

 

 

 

 

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