Alucinaron dictaduras, las hicieron realidad, se encerraron en ellas…

 

Durante 18 años, la Revolución Bolivariana ha sido descrita por la oposición como una amenaza. Sectores de la clase media, que antes de la guerra económica se amplió gracias al gobierno revolucionario, sufrían para sí las denuncias del chavismo que eran y son dirigidas en contra de la burguesía a la que no pertenecen, pero de la que sueñan –secretamente- ser parte.

El pueblo conoce los derechos alcanzados, los defiende, los protege. Esa victoria popular es interpretada por la burguesía como una sustracción a sus privilegios. Despierta, entonces, entre los opresores históricos un visceral reconcomio que se transfigura en prácticas violentas que no son ejecutadas por su propia acción, sino que utiliza y manipula a sectores desclasados para que actúen a favor de sus intereses.

No vemos a los financistas de las guarimbas entre los fuegos de una barricada. Ni siquiera se mezclan los dirigentes que dicen representarlos. Ellos acuden, se sacan fotos, suben a la tarima, hablan y se van. En la estructura de poder de la derecha, el guarimbero es el último peldaño de la escala alimentaria. No verán ustedes a Doña Diana D’Agostino lanzar una puputov, ese no es trabajo para mantuanos.

Durante 18 años han alucinado con una dictadura que ahora fabrican con su gente, por su gente, para su gente. El terrorismo ha convertido en realidad el secreto deseo que el chavismo les negó durante tanto tiempo.

Como si se tratara de un laboratorio, el más reciente movimiento paramilitar y terrorista de la oposición, experimentó en San Antonio de los Altos y los Teques aplicando el modelo de país que quieren para Venezuela. Aunque el 99.9% del territorio venezolano permaneció en paz ¿qué ocurrió en el 0.01% del territorio en el que la oposición quiso imponer su democracia?

 

 

El enunciado de aquella dictadura fantástica que cerraría todos los comercios fue materializado por la oposición.

La llamada “resistencia” en sus focos experimentales ha impuesto sus propios códigos de conductas y normas. El siguiente es un video de la resistencia en los Teques, advirtiendo sobre la aplicación de la pena de muerte a ciertos delitos:

Los fuegos de la diabólica inquisición

La inquisición ¿democrática? de la oposición enciende hogueras. El día 20 de mayo en una manifestación de la oposición, Orlando José Figuera de 21 años fue encendido en fuego. El 80% de su cuerpo recibió quemaduras de primero y segundo grado. También fue herido con arma blanca en varias zonas del cuerpo. Mientras se retiraba del lugar, continuaba siendo golpeado con los escudos de la libertad.

Este es el testimonio de otro joven que días antes había sido prendido en llamas por la inquisición fascista.

El 18 de mayo, en Altamira, José Rafael Noguera de 27 años, recibió una salvaje golpiza después de que una unidad de transporte en la que se desplazaba se topó con una barricada.

La hermana de José llevaba una camisa roja. Una mujer opositora gritó: “estos como que son chavistas”, a lo que Campos respondió: “Y sí, soy chavista, y ¿qué?”. Una mujer atacó a la hermana de José, quien padece lupus. El joven intercedió para salvar a su hermana.

Fue perseguido, golpeado hasta que logró escapar.

En Altamira, puede ocurrir que la Resistencia decida quién transita y quién no. Veamos el siguiente video

 

En medio de esos focos de violencia, la oposición despliega a menores de edad.

Hace pocos días presentamos acá la fotografía de un niño que, según Estefanía Valbuena, había participado voluntariamente en una barricada fabricando molotov. TvsPueblo entrevistó a la familia. El niño fue secuestrado y obligado a fabricar los artefactos incendiarios.

Otro reporte de TeleSUR

Otro caso ocurrió en la Escuela Generalísimo Francisco de Miranda, ubicada en la Base aérea de la Carlota. Los niños fueron trasladados a una barricada y persuadidos para que atacaran a la guardia nacional. La denuncia de una de las madres, que responsabilizaba directamente a Lilian Tintori de haber manipulado a su hijo, fue banalizada por medios de comunicación de la derecha.

 

Poco después de emitir la versión en televisión de este capítulo de la bitácora, la señora Lilian Tintori admitió en entrevista en el canal privado Globovisión que la oposición si permitía la presencia de niños en las barricadas. Dijo que estaban acompañados de sus padres aunque toda la evidencia presentada en medios indica lo contrario.

La página web El estímulo realizó una crónica titulada “Los niños de la resistencia”. Hablan de los menores de edad que participan de las barricadas en Altamira, municipio Chacao, Estado Miranda.

Según la periodista, los niños usan el pantalón del uniforme escolar y se encuentran entre las “protestas” sin permiso ni autorización de los padres.

Según se puede leer, uno de los niños aseguró: “Mi función es lanzar piedras y las bombas… ¿morrocoy? Esa vaina. Lo aprendí aquí. Se hacen con un poquito de gasolina y tierra para que se expanda”.

Amigos de las redes nos proveyeron un video del Gobernador Henrique Capriles con un niño manifestante. Capriles sólo le advierte verbalmente y no toma ninguna medida para proteger al menor de edad frente a una situación que la propia oposición ha convertido en un peligro:

Nuestra Constitución privilegia la protección de los niños y niñas como sujetos sociales.

La Ley orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes establece en el artículo 4 el principio de corresponsabilidad, es decir, el Estado, las familias y la sociedad son corresponsables en la defensa y garantía de los derechos de los menores de edad, por lo que aseguraran con prioridad absoluta, su protección integral.

El artículo 92 expresa que está terminantemente prohibido facilitar armas, municiones o explosivos a menores de edad y, en el artículo 261 se establece que quien lo haga pagará prisión de uno a cinco años.

El artículo 265 contempla que quien fomente, dirija, participe o se lucre de asociaciones constituidas para cometer delitos, de las que formen parte un niño, niña o adolescente o, quien los reclute con ese fin, será penado o penada con prisión de dos a seis años.

La UNICEF establece que un niño soldado: “es toda persona menor de 18 años de edad que forma parte de cualquier fuerza armada regular o irregular en la capacidad que sea, lo que comprende, entre otros, cocineros, porteadores, mensajeros o cualquiera que acompañe a dichos grupos, salvo los familiares”.

Según el programa mundial de protección de la infancia de la ONU, tanto los actores gubernamentales como los NO gubernamentales deben ejecutar y respetar las normativas de protección de niños y niñas ante situaciones de conflicto.

Según el protocolo facultativo de la convención sobre los derechos del niño relativo a la participación de niños en conflictos armados del año 2000, se prohíbe el reclutamiento voluntario o forzoso de menores de edad. El estatuto de la corte penal internacional (1998) considera delito de guerra reclutar o alistar a niños. La convención número 182 de la organización (1999) prohíbe el reclutamiento forzoso y obligatorio de menores.

La pobreza ha sido el argumento de la oposición para incluir a los menores de edad en las acciones vandálicas de las barricadas. Sin embargo, la UNICEF es tajante al negar que este pueda ser un potencial justificativo para respaldar la utilización de niños en conflictos.

Sin embargo: ¿estos luchadores de la democracia se encuentran en una situación de precariedad y hambre?. El sofisticado equipamiento de los opositores parece revelar exactamente lo contrario:

 

La barricada es un escenario que la oposición ha definido como de confrontación con la fuerza pública. Como hemos visto, es un espacio en el que terrorismo puede ajusticiar a una persona encendiéndola en llamas e hiriéndola a puñaladas. La incursión de un niño dentro de una barricada es un delito imperdonable.

En ese escenario tienen responsabilidades políticas directas los líderes de oposición que no se pronuncian sobre esas grotescas prácticas, no las condenan, y lo que es peor: las permiten e incentivan en los territorios en los que ellos ganaron- por elección popular- para el ejercicio de gobierno regional o municipal.

En ese escenario también tiene competencia la Fiscalía General de la República que está obligada a actuar para priorizar la protección de los niños, niñas y adolescentes.

Un niño en una barricada no tiene tinte político. Un niño en una barricada es un dolor para todos.

La oposición se ha zurcido una dictadura de sastre: hecha por sus propios manifestantes, por los que luchan por ellos, a los que publicitan en épicas producciones audiovisuales, pero que les restringen el libre tránsito, les cierran comercios y les amenazan con la muerte.

Aún estamos a tiempo. El chavismo, una vez más, les tiende la mano. No para que se conviertan a comunistas, ni a socialistas. Sino para que podamos defender una sociedad en la que el pensamiento no sea purificado por los fuegos de la inquisición fascista.

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